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NUMIC visita Concepción para definir sus áreas de estudio

Durante el mes de agosto de 2026 un grupo de investigadoras e investigadores del Núcleo Milenio sobre Inseguridad y Cohesión Urbana (NUMIC) se desplegó en Concepción con el objetivo de conocer de primera mano los territorios donde desarrollará su próximo trabajo de campo.  Este trabajo se estructuró a partir de un indicador multidimensional de inseguridad -elaborado previamente por NUMIC- y que articula factores residenciales, laborales y socioespaciales, cuyos resultados permitieron identificar sectores clave de interés.  A través de recorridos a pie por Concepción, San Pedro de la Paz y Chiguayante, el equipo NUMIC evaluó en terreno los lugares donde se concentrará la investigación sobre inseguridad y cohesión barrial.  La directora de NUMIC, María Luisa Méndez, explica que durante el trabajo de campo en estas comunidades, se destacan dinámicas territoriales particulares respecto a la realidad de Santiago. “Nos llamaron la atención varios puntos. Uno de ellos, es las diferencias con Santiago respecto de la proximidad residencial de diversos grupos socio económicos. Vimos que hay sectores que están compuestos por residentes menos privilegiados que conviven con nuevas urbanizaciones de mayores ingresos; asimismo, nos llamó mucho la atención las formas de la convivencia entre urbanización y naturaleza, especialmente cómo el río, lagunas son puntos de encuentro habituales y que generan alta pertenencia local”, expresó.  Según la académica del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales UC, esta visita también permitió territorializar los hallazgos de la investigación liderada por Xenia Fuster, investigadora principal de NUMIC, lo que les permite dimensionar la relevancia de sus resultados en el contexto local. Algunos de estos hallazgos se encuentran, por ejemplo, en el paper “Las periferias de la periferia: producción de ciudad y política habitacional en Chile”, artículo que analiza la producción de urbanismos periféricos en la comuna de San Pedro de la Paz (Concepción), postulando que la política habitacional del Estado ha sido el actor determinante en la configuración de un territorio espacialmente heterogéneo y de centralidades difusas.  El estudio concluye que las relaciones de clase en San Pedro de la Paz han marcado profundamente su relación con la naturaleza, utilizándose como un atributo de exclusividad para los sectores acomodados, mientras que la vivienda social popular históricamente le dio la espalda o se emplazó en zonas de riesgo como los humedales.  Otro artículo denominado “Habiter les périphéries du logement subventionné au Chili métropolitain” (Habitar las periferias de la vivienda subsidiada en el Chile metropolitano), concluye que las políticas de vivienda subsidiada en Chile, no sólo responden al déficit habitacional, sino que actúan como un potente agente estatal que produce dos tipos de periferias urbanas con dinámicas de habitar marcadamente desiguales. Por un lado, la periferia de la política productivista que perpetúa dinámicas de segregación, precariedad e insularidad, donde el estigma territorial externo y el deterioro del entorno llevan a los residentes al aislamiento o al deseo de migrar. Por otro lado, la periferia suburbana subsidiada, gestada bajo el paradigma de integración social, que promete mejor calidad de vida, pero impone nuevas barreras de movilidad —afectando desproporcionadamente a las mujeres por la dependencia del automóvil— y genera dinámicas de micro-segregación interna y mercados informales.  Otros artículos que abordan la producción de periferias urbanas en Chile como resultado de la evolución de la política habitacional de Estado y cuyo caso de estudio es el Área Metropolitana de Concepción (específicamente en comunas como San Pedro de la Paz y Coronel) son: “Mujeres habitantes de condominios de vivienda social en Chile: una aproximación desde el enfoque de las pruebas”, “Me pareció ver un lindo suburbio. La iniciativa subsidiaria por el bienestar en Coronel, Chile” y “The architecture of differentiation and subjectivities in Chilean social mix housing”. 

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Investigadoras e investigadores de cinco universidades desanudan el concepto de inseguridad

Su premisa central es que la inseguridad es un “continuo” de riesgo que afecta la capacidad de los individuos para formar vínculos sociales estables, más allá de la criminalidad y victimización. Este continuo abarca desde la precariedad en el mundo del trabajo, la inestabilidad habitacional, la erosión de la confianza y la movilidad y el riesgo cotidiano. Constituidos en el Núcleo Milenio sobre Inseguridad y Cohesión Urbana NUMIC, investigadoras e investigadores de la Pontificia Universidad Católica de Chile, la Universidad de Concepción, la Universidad Diego Portales, la Universidad de Tarapacá y la Universidad Mayor, aunaron sus conocimientos sobre inseguridad y cohesión urbana con el fin de redefinir y ampliar este concepto, que tradicionalmente se ha reducido a las estadísticas de criminalidad y victimización. NUMIC es liderado por la ex directora del Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES) y profesora Titular del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad Católica, María Luisa Méndez, junto a la profesora Titular de la Universidad de Tarapacá y directora del Doctorado en Ciencias Sociales de la misma entidad, Carolina Stefoni, en su rol de directora alterna. También participan el sociólogo y director del Observatorio de Desigualdades de la Universidad Diego Portales, Gabriel Otero; la directora del Laboratorio Urbano de la Universidad de Concepción e investigadora del Centro de Desarrollo Urbano Sustentable (CEDEUS), Xenia Fuster; y el director del Centro de Economía y Políticas Sociales (CEAS) de la Universidad Mayor, Quentin Ramond. “Cuando el Estado no logra proporcionar certezas básicas, como la seguridad en la tenencia de la vivienda o la tierra, un tránsito confiable, un empleo estable o un proyecto de movilidad social, la ansiedad resultante erosiona el contrato ‘vertical’ entre ciudadanos e instituciones y la confianza ‘horizontal’ entre vecinos”, aseguran desde NUMIC. Chile como un laboratorio crítico Una amplia desigualdad, segregación y fragmentación social en las ciudades de Santiago, Iquique y Concepción es el contexto donde las y los investigadores de NUMIC desarrollan su trabajo. Éste examina de manera transversal tres espacios clave de la vida urbana: pertenencia (vivienda), tránsito (movilidad) y producción (trabajo). En Santiago, por ejemplo, la proliferación de edificios de gran altura para la clase media y la precariedad de los pobres urbanos resaltan las fracturas verticales y horizontales en la vida social. En Iquique, la intersección de la migración, las representaciones racializadas y la precariedad habitacional crea un conjunto único de vulnerabilidades. Mientras tanto, Concepción refleja los desafíos del desarrollo regional, la transición industrial y la conexión entre inseguridad ambiental y sostenibilidad de la vida. Género, edad y etnia Desde NUMIC explican que la experiencia del continuo de inseguridad nunca es universal y está profundamente moldeada por variables como la clase social, el género, la edad y la etnia. Para las mujeres en las ciudades chilenas, el “continuo de las inseguridades” a menudo incluye la amenaza de acoso sexual en el transporte público o la precariedad doméstica asociada con la “doble carga” de trabajo y cuidados. Sobre la edad, los jóvenes en entornos urbanos pueden enfrentar inseguridad en forma de perfilamiento policial o falta de oportunidades económicas, mientras que las personas mayores pueden experimentarla como vulnerabilidad física y aislamiento social dentro de los vecindarios.  “La etnia y el estatus migratorio también son fundamentales para la experiencia chilena de vulnerabilidad. En ciudades como Iquique, la intersección de la precariedad habitacional y las representaciones racializadas por parte de las autoridades locales crean una condición en la que los migrantes son hipervisibles como ‘amenazas’ e invisibles como sujetos de derechos”, señalan desde NUMIC. Redes informales de apoyo ¿Cómo sobreviven las personas a este continuo de inseguridades? Si bien los sectores  marginados pueden apoyarse en sus historias compartidas y redes informales de apoyo, éstas también se ven expuestas a formas de precarización y fragilidad, por lo que la política pública debiese siempre acompañar sus intervenciones con elementos de fortalecimiento de la cohesión local.  Asimismo, los datos muestran que la inseguridad económica y las dificultades laborales contribuyen significativamente a una mayor sensibilidad y vulnerabilidad dentro de las poblaciones urbanas. En este sentido, en Chile, el “continuo de las inseguridades” estarían acentuando un estado persistente de hipervigilancia. “Proponemos que el concepto de ‘continuo de inseguridad’ logra capturar la curva de riesgo, que va desde el miedo a la violencia física hasta el temor existencial asociado con la precariedad y un futuro incierto. La inseguridad no es simplemente una reacción a una amenaza externa; es una ‘experiencia social’ que moldea cómo las personas habitan la ciudad. Dicta las rutas que toman las personas, las horas a las que salen de sus hogares y las personas con las que eligen interactuar”, indican en NUMIC. Las y los investigadores añaden que la inseguridad también tiene una dimensión temporal, es decir, consiste en una trayectoria que vincula traumas pasados, ansiedades presentes e imaginarios futuros. En este sentido, el desplazamiento histórico o las experiencias pasadas de violencia estatal (como las ocurridas durante la dictadura en Chile) continúan siendo parte de las percepciones actuales de seguridad y confianza institucional. Simultáneamente, la incapacidad de visualizar un futuro estable —debido a la vivienda precaria o al trabajo informal— crea una inseguridad “orientada al futuro”. Cohesión urbana Más allá de ver la cohesión como un estado estático de “unión”, en NUMIC la identifican como un proceso dinámico y multinivel. A nivel horizontal, la cohesión se refiere a la fuerza de los vínculos sociales, la confianza y la ayuda mutua entre individuos y grupos dentro de una comunidad. “En los contextos del Sur Global, estos vínculos suelen ser la defensa principal contra la inestabilidad económica y las duras realidades urbanas. No obstante, la cohesión horizontal puede tener un ‘lado oscuro’, ya que los fuertes vínculos dentro del grupo pueden llevar a la exclusión de ‘otros’, como migrantes o diferentes grupos étnicos,”, puntualizan desde NUMIC. A nivel vertical, en tanto, la cohesión involucra la relación entre la ciudadanía y las instituciones del Estado, lo que incluye la legitimidad percibida de la policía, la imparcialidad del sistema judicial y la accesibilidad de

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Call NUMIC Conference: «The Spaces, Politics, and Experiences of Insecurity».

December 9-10, 2026 | Santiago, Chile Pontifical Catholic University of Chile, Campus Lo Contador Insecurity has become a defining feature of contemporary life and an increasingly important field of research across the social sciences. However, much of the existing literature uses a narrow conceptualization of insecurity as acute episodes of risk and disruption, while examining its criminal, economic, cultural, environmental, and political manifestation separately. This conference takes a different approach by treating insecurity as a latent condition that shapes people’s capacity to claim dignity and recognition in the present while limiting their ability to imagine their future. It therefore aims to shed light on how multiple forms of insecurities intersect, accumulate, and are experienced by different population subgroups. Most importantly, we move beyond understandings of insecurity as the unintended consequence of otherwise well-functioning institutions. Instead, we examine how insecurity is actively produced through the ordinary operation of socio-economic and political arrangements, including housing and labour markets, welfare systems, migration policies, technological transformations, and environmental governance. From this perspective, security and insecurity are not opposing conditions but mutually constitutive outcomes of social and political processes embedded in power relations.  These conceptual shifts open new opportunities for addressing a series of under-explored questions. How should insecurity be conceptualized in contemporary societies? Through what mechanisms is insecurity produced, distributed, and normalized? How do different forms of insecurity intersect and accumulate across places, generations, and social groups? How do experiences of insecurity shape identities, aspirations, social relations, and political behaviour? Under what conditions does insecurity foster adaptation, solidarity, resistance, withdrawal, or collective action? The conference welcomes contributions from diverse contexts worldwide that use different methods and data sources to address these urgent questions. The call for papers focuses, but is not restricted to, the following topics: Conceptual debates about insecurity: Contributions that rethink how insecurity can be conceptualized in contemporary societies, including its relationship to concepts such as uncertainty, vulnerability, precarity, deprivation, fear. Attention will be given to research that frames insecurity as a latent, cumulative, and multidimensional condition. Temporal and generational dimensions of insecurity: Research on the accumulation of insecurities across the life course, intergenerational transmission of advantage and disadvantage, family strategies of protection and reproductive decisions, ageing, social mobility. Responses to insecurity: Research on individual and collective responses to insecurity, including adaptation, solidarity, care, political mobilization, withdrawal, social cohesion. Symbolic dimensions of insecurity: Research on mechanisms of boundary-making (stigma, prestige) across different urban domains, and their effects on identities and social ties. Recognition and legitimacy of insecurity: Research on the processes through which insecurities are interpreted, framed, recognized, contested, or rendered invisible in public discourse, policy, and everyday life. The spaces of insecurity: Research on how insecurity is produced and experienced across urban, rural, and virtual spaces. Topics include housing precarity, residential instability, segregation, environmental risks, rurality. Virtual and digital insecurities: Research on the implications of artificial intelligence, platform economies, digital surveillance, algorithmic governance, labour market transformations, automation, and emerging forms of technological regulation and exclusion. Diversity and insecurity: Research examining how insecurity is experienced across lines of class, gender, race, ethnicity, migration status, disability, sexuality, and other social positions, with particular attention to intersectional processes of exclusion and discrimination. Politics of insecurity: Research on the governance of insecurity, political narratives, public policies, democratic institutions, participation, social conflict, and the ways insecurity is mobilized, managed, or contested across different political arenas. Methodological approaches to studying insecurity: We welcome innovative approaches that advance the measurement and analysis of the production, experience, and consequences of insecurity using qualitative, quantitative, mixed, participatory, and computational methods. How to submit Abstracts of up to 300 words should be submitted through the conference’s online submission form: https://forms.gle/xDuY8NiNXCyLMYgDA  Abstracts should clearly state the paper’s research question, theoretical framework, methodology, and (preliminary) key findings. Key dates Abstract submission deadline: October 1st, 2026 Notification of acceptance: October 20, 2026 Conference: December 9-10, 2026 *The conference is free of charge.

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Violencia escolar: Casos graves reabren el debate sobre la seguridad y la convivencia en los colegios (Emol.com)

Las denuncias por maltrato entre estudiantes aumentaron un 52% tras el retorno a la presencialidad y, solo en 2025, el 75% de las denuncias recibidas por la Superintendencia de Educación estuvo relacionado con convivencia escolar. Andrea Cova Moore La formalización de un adolescente de 15 años como presunto autor material del homicidio de un estudiante de 1° Medio en San Bernardo, junto con la detención previa de otro escolar acusado de participar como cómplice, volvió a centrar la atención en el aumento de los episodios de violencia al interior y en las inmediaciones de los establecimientos educacionales. El caso se suma a una serie de agresiones con armas, amenazas, riñas y ataques registrados en distintos colegios del país durante los últimos años, un fenómeno que expertos atribuyen a múltiples factores que van más allá de las salas de clases. Para el Defensor de la Niñez, Anuar Quesille, no existe una única explicación para este tipo de hechos. «La evidencia muestra que la violencia escolar es un fenómeno multicausal», afirma, señalando que influyen las experiencias de violencia en el entorno familiar y barrial, los problemas de salud mental, el debilitamiento de los vínculos comunitarios, la exposición a contenidos violentos, la presencia de armas y drogas en determinados territorios y las limitadas capacidades institucionales para detectar e intervenir oportunamente los conflictos. El defensor advierte que la violencia no comienza ni termina en el colegio. «La escuela puede ser el lugar donde el conflicto se manifiesta, pero sus causas suelen provenir de distintos espacios de la vida de niños, niñas y adolescentes». Añade que muchos establecimientos enfrentan esta realidad con equipos de convivencia y salud mental sobrecargados, alta rotación de profesionales y escasa coordinación con las redes de salud, protección social, seguridad y justicia.Un fenómeno que se intensificó tras la pandemia Los especialistas coinciden en que el retorno a la presencialidad marcó un punto de inflexión. Quesille explica que el prolongado cierre de los establecimientos durante la pandemia debilitó las habilidades de socialización, la regulación emocional y los vínculos entre estudiantes. Como consecuencia, en 2022 se registraron 5.280 denuncias por maltrato entre alumnos, un 52% más que el promedio observado entre 2018 y 2019.Lejos de tratarse de un fenómeno pasajero, la situación continuó durante los años siguientes. Según el Defensor de la Niñez, en 2025 la Superintendencia de Educación recibió 17.076 denuncias relacionadas con convivencia escolar, equivalentes al 75% del total de denuncias ingresadas ese año. A ello se suma la aparición de episodios cada vez más graves, con amenazas, ataques planificados y agresiones con armas, lo que impulsó la implementación de la Política Nacional de Convivencia Educativa 2024-2030 y de la Ley sobre Convivencia, Buen Trato y Bienestar de las Comunidades Educativas, publicada en 2026. Quentin Ramond, director del Centro de Economía y Políticas Sociales (CEAS) de la Universidad Mayor e investigador principal del Núcleo Milenio “Inseguridad y Cohesión Urbana”, sostiene que las escuelas reflejan los problemas que atraviesan sus comunidades. A su juicio, la alta segregación residencial y escolar limita la interacción entre distintos grupos sociales, dificultando el desarrollo de la empatía, la confianza y las habilidades para resolver conflictos. «Los estudiantes tienen menos probabilidades de involucrarse en conductas violentas cuando sienten pertenencia, confianza y vínculos positivos con sus compañeros, docentes y la escuela», explica. Seguir leyendo acá 

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NUMIC realiza su primera Jornada de Tesistas para reflexionar sobre inseguridad y cohesión urbana en Chile

  La actividad reunió a estudiantes de magíster y doctorado para presentar sus avances de investigación sobre hábitat residencial, regeneración urbana, inseguridad, desigualdad territorial y experiencias de exclusión en el país. Con el objetivo de profundizar en el estudio interregional e interdisciplinario de las dinámicas socioterritoriales, el Núcleo Milenio sobre Inseguridad y Cohesión Urbana (NUMIC) llevó a cabo el viernes 31 de julio la Jornada de Tesistas NUMIC 2026. El encuentro —que reunió al equipo de investigadores/as principales y estudiantes de postgrado— se constituyó como un espacio de diálogo académico e intercambio metodológico centrado en cómo la inseguridad y las brechas socioespaciales impactan la cohesión comunitaria y cotidiana en distintas ciudades de Chile. Matías Aguillón, Trabajador Social de la Universidad de Chile y alumno del último semestre del Magíster Análisis Sistémico Aplicado a la Sociedad, presentó su tesis denominada “Reconfiguraciones de inclusión/exclusión en regeneración urbana en Chile. El caso de la Villa San Luis de Maipú”, donde planteó como principal problema el tránsito del déficit de vivienda cuantitativo al cualitativo “Las ciudades pese a ser generadoras de crecimiento económico y bienestar son trampas potenciales de pobreza y desigualdad”, expresó citando al Programa de las Naciones Unidas para los Asentamientos Humanos (UN- Habitat 2022)    En este sentido, Aguillón analiza cómo los programas “Quiero mi Barrio” y “Somos Barrio” en Chile, configuran en la Villa San Luis de Maipú, las condiciones de inclusión y exclusión social de la comunidad.  “Por un lado, está la semántica que trata a los barrios como socialmente vulnerables (Quiero mi Barrio) y por otra la que los aborda como críticos (Somos barrio), explicó.  Según el tesista, algunas de las problemáticas identificadas en estos programas de regeneración urbana son una baja intersectorialidad, ya que muchas veces se deja de lado a actores claves. Por ejemplo, “muchas veces las personas en situación de calle son vistas como parte del problema” advirtió.  El miedo como la emoción central de la inseguridad  Ignacio Jiménez, Sociólogo con Licenciatura y estudiante de Magíster en Sociología de la Pontificia Universidad Católica de Chile, presentó la tesis “Gramáticas emocionales de la inseguridad urbana en Santiago”, un estudio comparativo en barrios socioeconómicamente diferenciados, que se surge a partir de algunas brechas y vacíos de investigación, como lo son una alta predominancia de la medición cuantitativa. Asimismo, el tesista se refirió a un cierto  reduccionismo en la investigación sobre inseguridad urbana, donde repertorios complejos como el miedo o la incertidumbre son abordados como sinónimos. Lo anterior estaría llevando a una homogeneización de la experiencia emocional. “La tesis busca insertarse en el vacío respecto a qué ocurre con las demás emociones y cómo éstas se logran articular entre sí”, advirtió.  En efecto, el concepto central de la tesis es el de gramáticas emocionales, entendido como el conjunto de reglas socioculturalmente situadas que organizan qué emociones son legítimas frente a la inseguridad urbana, cómo deben expresarse, a qué cuerpos u objetos adhieren y qué prácticas cotidianas generan.  La metodología para esta investigación son recorridos barriales, además de entrevistas en profundidad. Para ellos se seleccionaron dos casos: Un condominio cerrado en el sector Chicureo en la comuna de Colina y la población San Gregorio en la comuna de  La Granja. “En el primer caso la inseguridad se percibe como un fenómeno externo con estrategias de protección expresadas en la propia configuración del espacio residencial. En el segundo caso la inseguridad es una condición estructural, articulada mediante procesos de exclusión territorial, estigma barrial y exposición cotidiana al delito”, expuso.  Hogares migrantes en el sur de Chile    “Hacer hogar más allá del lugar: prácticas del habitar y construcción de hogares migrantes de comunidades latinoamericanas y caribeñas en Osorno, Chile 2014-2025” es la tesis de Vladimir Pradines, candidato a doctor Doctor en Ciencias Sociales en Estudios Territoriales de la Universidad de Los Lagos.    Como contexto, Pradines utiliza los datos de migración latinoamericana, que expone a Osorno -a nivel regional-  con un volúmen de oleadas migratorias en aumento, especialmente por parte de venezolanos, colombianos y haitianos que se enfrentan a precariedad laboral, habitacional y racialización.    La pregunta central de su trabajo es: ¿cómo las comunidades haitianas, venezolanas y colombianas construyen y territorializan experiencias de hogar en osorno? Esto no solamente desde la inserción de asentamientos, sino también desde prácticas y procesos materiales y simbólicos que son relacionales.    “Osorno permitiría mirar cómo la migración se inscribe en una una ciudad intermedia a escalas urbanas y barriales y con formas de convivencia distintas”, destacó el investigador. “El hacer hogar también indica inseguridades y búsquedas cotidianas”, agregó.    En este sentido, ir a la feria, al consultorio y la universidad, resultan como formas de “anclarse” a la ciudad”, además de la estabilidad habitacional y la confianza barrial. En resúmen, la tesis estudia cómo las comunidades migrantes producen pertenencia y seguridad cotidiana en la ciudad de Osorno.   Rutas migratorias de subsistencia  Por su parte la socióloga y candidata a Doctora en Teoría Crítica y Sociedad Actual en la Universidad Andrés Bello, Gabriela Córdova, presentó el trabajo “Rutas migratorias de subsistencia de trabajadores/as bolivianos/as: Movilidad, asentamiento y precarización en la agroindustria en Melipilla”, cuya idea es entender cómo la movilidad se articula con procesos de asentamiento y dinámicas históricas de precarización del trabajo agrario en el valle central.  “¿Por qué Melipilla? Porque históricamente es un nodo entre el campo y la ciudad y actualmente la industria frutícola cubre más de 13 mil hectáreas bajo riego, concentrando redes migrantes y tensiones socioambientales, con un crecimiento de 260% de población migrante entre 2027 y 2024 con fuerte presencia boliviana y predominio masculino” explicó la tesista.  Los objetivos de esta investigación son describir y analizar las rutas migratorias de subsistencia, examinar las transformaciones de movilidad y el asentamiento en el contexto agroindustrial, junto con analizar cómo las rutas migratorias disputan y reconfiguran el territorio agroindustrial de Melipilla, mediante prácticas económicas y sociales cotidianas.  Menos luz, mayor inseguridad “Percepción y espacios nocturnos ¿Cómo la inseguridad afecta la movilidad en los barrios?” es la tesis que está llevando

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Coloquio NUMIC abordó los aspectos que generan mayor inseguridad en los jóvenes

¿Cuánta seguridad laboral y social existe para jóvenes transexuales? ¿Es la seguridad equivalente a mayor vigilancia y represión? ¿Volverán varias familias chilenas a compartir una sola vivienda como en antaño? Estas fueron algunas de las preguntas que surgieron en el marco del cuarto coloquio organizado por el Núcleo Milenio sobre Inseguridad y Cohesión Urbana (NUMIC) el miércoles 8 de julio de 2026 en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Chile (FACSO). “Cohesión en tiempos de inseguridad ¿cómo plantearnos hacia el futuro en contexto de incertidumbre?” fue el nombre de la actividad orientada principalmente a estudiantes de pregrado. El objetivo central fue discutir la inseguridad que viven las nuevas generaciones respecto al mercado laboral, la posibilidad de ser propietarios, la estabilidad económica y la movilidad social. Para activar el diálogo, la instancia contó con las presentaciones de Iker Brauchi: Sociólogo de la Universidad de Chile y prácticante de NUMIC, Emmanuelle Barozet: Profesora del Departamento de Sociología de la Universidad de Chile y Quentin Ramond: Investigador principal de NUMIC y director del Centro de Economía y Políticas Sociales de la Universidad Mayor (CEAS). Inseguridad urbana y cohesión social: Más allá del enfoque punitiva En su exposición, Iker Brauchi propuso transitar desde la visión tradicional de la inseguridad —que la reduce de forma punitiva al crimen, la violencia y el miedo— hacia un enfoque estructural y multidimensional. “Tales enfoques a menudo pasan por alto cómo la inseguridad está arraigada en la organización estructural de la propia vida urbana, surgiendo no solo de episodios excepcionales de violencia, sino también de condiciones crónicas de precariedad, exclusión, incertidumbre y acceso desigual a recursos materiales y simbólicos”, explicó. Desde la perspectiva que investiga NUMIC, la inseguridad urbana se entiende como una condición existencial y relacional arraigada en la desigualdad. Bajo esta mirada, la generación de seguridad para ciertos grupos suele depender directamente de la intensificación de la inseguridad para otros (como ocurre con los procesos de securitización y financiarización). Brauchi conectó este fenómeno con el concepto de seguridad ontológica (la confianza en la continuidad y fiabilidad del entorno material y social) y con la cohesión urbana, la cual se sostiene en dos dimensiones: Eje Vertical: Relación entre la ciudadanía y las instituciones y Eje Horizontal: Vínculos y relaciones interpersonales. “La literatura especializada demuestra que una sólida cohesión entre instituciones confiables y redes comunitarias activas, mitiga la percepción de inseguridad. Sin embargo, enfrenta límites severos cuando las familias vulnerables no logran movilizar recursos suficientes frente al traspaso de riesgos del mercado”, planteó. Bienestar, educación y los límites de la movilidad social desde los 90s Por su parte, Emmanuelle Barozet analizó las transformaciones sociales en Chile desde la década de 1990 hasta el presente. Destacó como aspecto positivo que la generación actual es “más reflexiva, consciente de las desigualdades y con mayor acceso a la información que cualquier generación anterior”. Asimismo, al ser una cohorte que no ha vivido catástrofes históricas directas como dictaduras, revoluciones o guerras, su relación con la incertidumbre existencial se configura de una manera distinta. No obstante, Barozet matizó el progreso macroeconómico del país a través de datos históricos de la encuesta CASEN y la literatura de movilidad social: Paradoja Educacional: Si bien la escolaridad promedio del país aumentó significativamente (alcanzando 13,6 años en el tramo de 18 a 29 años en 2024), la explosión de la matrícula de pregrado a partir de los años 2000 ha provocado una devaluación de los diplomas. Esto se traduce en que la masificación de la educación superior ya no garantiza el estatus ni la estabilidad de antaño. Estancamiento de la Movilidad Intergeneracional: Citando estudios sociológicos, la académica advirtió que a partir de los años 2000 la posición en el mercado laboral sigue dependiendo fuertemente del capital social y del origen. La movilidad entre las clases populares y medias se restringe mayoritariamente a clases contiguas, volviéndose más difícil salir de los grupos ocupacionales heredados y evidenciando que una mayor credencial educativa no se refleja necesariamente en mejores ingresos. Brechas de Género: La desigualdad estructural también persiste en la participación laboral; según datos analizados de 2024, la tasa de hombres ocupados alcanza el 67,3%, mientras que la de las mujeres se sitúa solo en un 48,2%. Transformación familiar y la brecha entre propietarios y arrendatarios Quentin Ramond abordó cómo la inseguridad habitacional fragiliza a las clases medias y redefine las relaciones familiares. A partir de un estudio relacional comparativo realizado en el área metropolitana de París —un modelo relevante para la realidad chilena debido al alza sostenida de precios inmobiliarios y las barreras de acceso para jóvenes—, Ramond desglosó el impacto del desajuste entre los ingresos y el costo de la vivienda. El investigador explicó que el apoyo económico intergeneracional se ha vuelto indispensable, lo que profundiza las desigualdades no solo entre generaciones, sino también al interior de la propia juventud, dividiéndola según su origen socioeconómico y la capacidad de auxilio de sus padres.  “El mercado del arriendo presenta una relación ambivalente ante el apoyo familiar, puesto que este apoyo perpetúa el sentimiento de dependencia y tensiona las perspectivas de independencia”, concluyó Ramond. Las inseguridades de los jóvenes hoy: Identidad, precariedad y mercado laboral Durante la ronda de diálogo, las y los estudiantes manifestaron sentirse plenamente interpretados por el diagnóstico de los expositores. Las inquietudes se centraron en las barreras del mercado laboral, la salud mental y las desigualdades interseccionales que afectan a identidades vulneradas. Fernanda Alarcón, estudiante de quinto año de Sociología de la Universidad de Chile, sintetizó este sentir. “Mi mayor inseguridad es no poder insertarme en el mercado laboral de una buena forma, ya sea para conseguir un buen trabajo que me permita conseguir ingresos para sostenerme, pero además encontrar un trabajo donde me pueda sentir cómoda, que se relacione con mi profesión y no afecte mi salud mental”. En esa misma línea, Osvaldo Roa, estudiante peruano de intercambio, criticó la «excesiva mercantilización de la vivienda en Chile y la imposibilidad de que las nuevas generaciones accedan a la propiedad». A modo de

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NUMIC presentó un nuevo enfoque para comprender la inseguridad urbana y la cohesión social durante la conferencia SASE 2026

El Núcleo Milenio sobre Inseguridad y Cohesión Urbana (NUMIC) participó en la etapa virtual de la 38º Conferencia Anual de la Society for the Advancement of Socio-Economics (SASE en sus sigla en inglés), uno de los encuentros internacionales más relevantes en sociología económica, economía política y estudios urbanos.  Esta instancia se desarrolló desde el 22 y hasta el 24 de junio de 2026 y reunió a investigadores de todo el mundo bajo el lema «Divisiones en conflicto: Conflicto y poder en un orden post globalizado» y donde se debatió respecto de los desafíos sociales, económicos y políticos que enfrentan las ciudades y sociedades contemporáneas. La participación de NUMIC estuvo representada por su investigador principal, Quentin Ramond, quien presentó el trabajo «Inseguridad urbana y cohesión social: un nuevo enfoque conceptual y primeras observaciones empíricas», desarrollado junto a María Luisa Méndez, Carolina Stefoni, Xenia Fuster, Gabriel Otero, Cristóbal Ortiz y Catalina Roa. Esta investigación constituye un importante avance en relación a una de las principales líneas de trabajo del núcleo, es decir, busca comprender la inseguridad urbana más allá del delito. Desde esta perspectiva, NUMIC propone entender la inseguridad como una experiencia cotidiana, multidimensional y socialmente diferenciada, que también se manifiesta en la precariedad laboral, la inestabilidad habitacional, las dificultades de movilidad y la incertidumbre sobre el futuro. Estas distintas formas de vulnerabilidad conforman lo que el núcleo denomina el «continuo de las inseguridades», un enfoque que permite analizar cómo se entrelazan y cómo impactan en la cohesión social de las ciudades. En este contexto, la presentación expuso un nuevo marco conceptual y los primeros resultados empíricos para identificar distintas geografías de la inseguridad urbana, distinguiendo dimensiones como la precariedad estructural, la inseguridad emergente y el riesgo situacional. Asimismo, mostró cómo estas formas de inseguridad se distribuyen de manera desigual en el territorio y cómo influyen en aspectos fundamentales de la cohesión urbana, como el sentido de pertenencia, la sociabilidad y la relación de las personas con su entorno. Este trabajo se vincula directamente con las tres líneas de investigación que estructuran el quehacer de NUMIC: espacios de pertenencia, donde se estudian el barrio, la vivienda, el arraigo y la confianza social; espacios de tránsito, enfocados en movilidad, vigilancia y desigualdades urbanas; y espacios de producción, que analizan las relaciones entre trabajo, precariedad, migración y confianza institucional. A través de estas líneas, el núcleo desarrolla investigación interdisciplinaria y trabajo en terreno en distintas ciudades chilenas para generar evidencia que contribuya al diseño de políticas públicas orientadas a construir ciudades más inclusivas y cohesionadas. La participación en SASE 2026 representa un importante reconocimiento internacional al trabajo desarrollado por NUMIC y una oportunidad para fortalecer el intercambio científico con investigadores de diversas disciplinas, consolidando el posicionamiento del núcleo en el debate global sobre inseguridad urbana, desigualdad y cohesión social.

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María Luisa Méndez: “Existe una acumulación de la riqueza de grupos minoritarios sin precedentes” (El Mostrador)

https://www.youtube.com/watch?v=s65rXbeZDUM La Socióloga y profesora del Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales de la Universidad Católica publicó recientemente el libro «Mérito, origen o suerte: Trayectorias de éxito y costos subjetivos asociados a la movilidad social en el Chile», basado en más de trescientas historias de vida.  Lee la nota completa acá